
Una gran cantidad de recién nacidos en la localidad de La Oroya (Junín) presenta elevados niveles de plomo en la sangre debido a las operaciones mineras de la zona, aseguró Hugo Villa, médico investigador integrante del Movimiento por la Salud de La Oroya (Mosao). Los niños nacen con valores de plomo por encima de los seis microgramos por decilitro de sangre, a pesar que, según los últimos estudios científicos, estos niveles no deben exceder los cinco microgramos en una persona adulta, explicó.
Villa hizo hincapié en la gravedad de esta situación, porque “un recién nacido no debería tener nada de contaminación”.
En La Oroya no solamente las gestantes y sus hijos sufren las consecuencias de la contaminación, ésta afecta también a toda la población, especialmente a los trabajadores mineros y adultos mayores.
“Las personas de la tercera edad son afectadas debido a sus bajas defensas y en los trabajadores también se presentan problemas neurológicos, parálisis de algunos nervios, presión arterial alta, daño a los riñones. El problema es bastante complejo”, señaló.
El especialista refirió que se ha comprobado que el plomo perjudica el desarrollo cognitivo, genera hiperactividad y déficit de atención, además de acelerar los problemas de desnutrición.
Advirtió que los problemas ocasionados por la contaminación han aumentado en los últimos años, a la par del incremento de la producción minera en esta localidad, capital de la provincia andina de Yauli.
Villa recordó que en 1999 el primer estudio realizado por el Ministerio de Salud (Minsa) en La Oroya verificó que el 97 por ciento de los menores de 6 años registraba niveles de plomo en la sangre por encima de los diez microgramos por decilitro.
La situación se agravó para en 2004, ya que otro estudio del Minsa elaborado ese año arrojó que el 99.9 por ciento de los menores de 6 años presentaba similares niveles de contaminación en la sangre.
Según el especialista de Mosao, “han empezado a hacerse otros monitoreos periódicamente que indican que los valores prácticamente no han disminuido y el problema sigue latente”.
Entre las causas de la contaminación en La Oroya figuran la utilización de concentrados de baja ley provenientes de otros países y la falta de compromiso de la empresa minera que opera en la zona para ejecutar todos los proyectos acordados con el fin de mitigar los efectos en el medio ambiente y la salud de las personas, indicó.
Precisó que uno de los proyectos postergados hasta la fecha por la compañía es la construcción de una planta de ácido sulfúrico, que ayudaría a reducir significativamente la concentración de gases contaminantes.
“Si no hay un compromiso por parte de la empresa este problema va a continuar y seguirá afectando a las próximas generaciones”, enfatizó, tras recordar que La Oroya fue catalogada por dos años consecutivos por el Instituto Blacksmith de los Estados Unidos como una de las diez ciudades más contaminadas del planeta.
El pasado 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, Villa participó del lanzamiento de la campaña “Salvemos La Oroya”, promovida por el Mosao y la organización norteamericana Legacy 13.
Dicha iniciativa busca concientizar a la sociedad y autoridades sobre las consecuencias de la contaminación en La Oroya a través de tres cortometrajes colgados en la página www.salvemoslaoroya.org, y la difusión de afiches, flyers y marcadores de libros. (Con información de Andina).

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